A lo largo de la historia de la educación, han negado la diversidad, la han condenado o la han reducido. Por ejemplo antes había muchos colegios solo de chicas o solo de chicos, algunos colegios que eran mixtos pero tenían clases separadas para cada sexo, también había y aun hay colegios religiosos. Pero ya hemos dejado atrás esas escuelas en las que estudiar era para privilegiados y aquella persona que tuviese algún problema o fuesen mal educado debían dejar libre las pocas plazas que habían a otros mejor dotados. En una escuela inclusiva se debe aceptar a todos los alumnos tal y como son y se debe esperar que den de sí hasta donde puedan. También deben responder a las necesidades de todos los alumnos con independencia de su naturaleza o grado de necesidad que presente, ya que da igual ser negro, tener dificultades, padecer alguna enfermedad contagiosa o simplemente ser niño o niña, no es un defecto, es más, es un valor.
Como dice Miguel López Melero, todas las personas están capacitadas para aprender, lo único que necesitan es una educación adecuada. Y ésta sólo se consigue convirtiendo las aulas en comunidades democráticas de aprendizaje.
En mi opinión tenemos que luchar por una escuela inclusiva, donde lo diferente encierra grandes oportunidades de aprendizaje. Debemos crear una educación donde nadie sea excluido y todos tengan un lugar que ocupar.
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